El drama de los agrotóxicos en Pergamino y una lucha sin fin
- 1 nov 2019
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Actualizado: 3 oct 2021
Sabrina Ortiz es querellante en la causa federal que investiga el uso de plaguicidas tóxicos que afectan a la comunidad de la ciudad bonaerense. Es, además, la fundadora de la agrupación “Madres de barrios fumigados de Pergamino”, quienes desde hace unos años han decidido alzar la voz ante los graves hechos de contaminación que presentan principalmente tres barrios de la ciudad.

Corría el 2011 cuando Sabrina, quién vivía a diez metros de una plantación de soja, perdía su embarazo de cinco meses luego de que una avioneta pasará fumigando literalmente por el techo de sus casas, en el barrio Villa Alicia de Pergamino. Todos allí se habían acostumbrado a los malestares, como diarrea, vómitos o incluso irritaciones en la piel, que se daban posteriores a las mismas. Sin embargo, esa tarde las consecuencias fueron peores al punto de provocarle un aborto espontáneo a Ortiz.
Éste fue el puntapié inicial para salir a golpear puertas y buscar gente que pudiera ayudarla.
Comenta Sabrina que fueron épocas duras “yo pensaba que me iban a ayudar, en cambio, eso no ocurrió”, incluso con lo que respecta a la Municipalidad de la ciudad menciona que “se acercaban y hacían actas colocando, por ejemplo, qué había plantas de durazno, porque eso era zona urbana”.
Oritz: “Fueron muchas las veces en las que pensé en tirar la toalla”, a pesar de ello, una fue la determinante para que ella tomara la decisión de arrancar a estudiar Derecho y así poder tener las herramientas para llevar adelante una querella en la Justicia contra el propietario del campo vecino que les estaba generando enfermedades a raíz de sus fumigaciones.
En el proceso, Sabrina supo que por su organismo y el de toda su familia corrían agroquímicos a niveles 100 veces superiores que los de cualquier persona.
Firmado por la doctora en Ciencias Biológicas Delia Aiassa, el informe médico confirmó que todos ellos padecen un daño genético en sus células, resultado de la exposición de las mismas a "agentes contaminantes genotóxicos" que además puede asociarse al aumento en el riesgo de padecer efectos adversos en la salud.
Por su parte Sabrina asegura que “es importante entender que los genes que han sido dañados o modificados por esa toxicidad pueden ser trasladados a las generaciones futuras, generando a un niño el riesgo de tener problemas de malformación, desarrolló, autismo o incluso leucemia”.
Cabe destacar que el análisis de Aiassa descartó que los resultados hayan estado influenciados por "factores de confusión" como la ingesta de drogas, tabaco o alcohol, la exposición a Rayos X o las transfusiones de sangre. Esta fue la evidencia científica y prueba trascendental que les permitió llegar a la Justicia Federal.
Cuenta Ortiz que “actualmente, la causa fue agranda sumándole otros barrios linderos más”.
Cuatro son los dueños, de los campos, a los que se investiga por violar el artículo 200 del actual Código Penal: "…envenenar, adulterar o falsificar de un modo peligroso para la salud, aguas potables o sustancias alimenticias o medicinales destinadas al uso público o al consumo de una colectividad de personas". La pena máxima que podrían recibir de ser encontrados culpables es de 10 años de prisión.
Sabrina como principal representante de las madres de los barrios fumigados manifiesta que están muy agradecidas de que haya intervenido el juzgado federal número dos, “entendemos que el juez está haciendo todo lo que no hizo la justicia provincial, ya que acá nunca prosperó por los intereses creados con los mismos sectores de los agronegocios”.
El pasado 30 de agosto, el juez Carlos Villafuerte Ruzo titular del Juzgado Federal N°2 de San Nicolás dictó una nueva resolución que establece un nuevo límite de restricción y en la localidad de Pergamino ya no se puede pulverizar a menos de 1.095 metros de cualquier zona urbana de la ciudad ni a menos de 3.000 metros si la práctica es aérea.
Además de establecer que de manera inmediata el Municipio garantice en los barrios la provisión de agua potable. Ya que, en los análisis realizados en abril, en el agua del barrio Villa Alicia se encontraron 18 agroquímicos con alto contenido tóxico.
Desde aquel día que cambió sus vidas ya pasaron ocho años, y aunque saben que han conseguido muchísimo no se conforman y van por más, por el futuro de sus hijos y el de toda la ciudad.
Sabrina explica que “nadie está exento de nada, lo que yo y mi familia padecemos lo va a tener, con el mismo nivel en cinco o diez años, la gente que viva más alejada del lugar de exposición.”
Ellos lo van a incorporar de manera acumulativa con la dosis diaria de tóxicos que traen los alimentos, ya que hay compuestos que no pueden procesarse y eliminarse en el cuerpo (como el glifosato).
Ortiz sabe que “el problema no es sólo de algunas partes o personas sino de toda la sociedad o incluso de toda la Argentina”. Sus palabras son claras cuando asegura que el problema de Pergamino no es la zona fumigada en sí, que está más expuesta, sino que es del modelo productivo, “no existen las buenas prácticas para fumigar”.
Finalmente sostiene que ese “veneno” está preparado para matar toda la diversidad que hay sobre una semilla genéticamente modificada para resistirla “nosotros también somos seres biológicos que tampoco lo resiste, eso tiene que quedar claro siempre. Los alimentos, el aire e incluso el agua están contaminados”.



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